¿Cómo de lejos está el Sol? Esto mismo se lo han preguntado científicos a lo largo de la historia y han planteado multitud de maneras para hallar la respuesta.

Pero no fue hasta el siglo XVIII que, el hijo de un fabricante de jabón, marino, explorador, matemático y por encima de todo, un apasionado de la astronomía, llamado Edmund Halley, planteó un sistema para el cálculo de dicha distancia. Usando para ello el paralaje y los tránsitos de Venus.

Edmund Halley

El paralaje lo tenemos tan asumido como natural que ni nos damos cuenta que nuestro cerebro lo está calculando de manera permanente mientras observamos nuestro entorno. Y es que nuestros ojos, separados una distancia determinada nos dan dos puntos de vista distintos del mismo objeto y nuestro cerebro resuelve trigonométricamente el triángulo que se forma, dándonos de esta forma una idea de la distancia que hay entre objetos.

Dicho de otra forma, observa un objeto con ambos ojos, cierra uno, ahora cambia y cierra el otro y abre el que tenías cerrado. Esa sutil variación en los puntos de vista son lo que te dan la sensación de distancia a los objetos. Pues eso es el paralaje.

En trigonometría, sabemos que los tres ángulos de un triángulo siempre suma 180 grados, además, si disponemos de dos ángulos y el tamaño de un lado, podemos resolver el resto de medidas (teoremas del seno y coseno).

Pues esto es lo que planteó Halley, que utilizando este método aplicado a los tránsitos de Venus no sólo averiguaríamos la distancia al Sol, sino que además también al resto de planetas.

¿Y qué es el tránsito de Venus? Es cuando Venus pasa por el disco solar, esto ocurre con un patrón tal que así:

Tránsito ~ 105,5 años ~ Tránsito ~ 8 años ~ Tránsito ~ 121,5 años ~ Tránsito ~ 8 años y volvemos al principio del patrón.

En 2004 hubo un tránsito, en 2012 también y el siguiente será en 2117. Si no lo habéis podido ver, aquí tenéis un vídeo del tránsito de 2012

Pues bien,  Halley muere sin poder haber disfrutado de un tránsito y hacer sus mediciones y tienen que pasar cerca de 20 años para que haya un tránsito, en 1761. Halley es más recordado por el cometa que lleva su nombre, que no fue él el que le puso el nombre sino años después en su honor. La vida y descubrimientos de Halley son más y mucho más interesantes que un trozo de hielo, digamos que son la punta del iceberg, pero eso os lo contaré otro día.

Para entonces toda la comunidad científica estaba preparada para dicho evento, Inglaterra envía 18 expediciones, Francia 32, Noruega, Suecia, Alemania… todos querían hacer sus mediciones.

Entre estos expedicionarios estaba Guillaume Le Gentil, el astrónomo con peor suerte de la historia y es que no es para menos.

Partió de Francia 15 meses antes del tránsito hacia Puducherry, una colonia francesa en la India. Su viaje fue bastante tortuoso, acumulando retraso tras retraso, hasta que estalló la guerra entre Francia e Inglaterra, por lo que no era seguro desembarcar en dicha colonia y decidieron dar marcha atrás y regresar. Y es por esto que el día del tránsito, le pilló en alta mar y no pudo hacer sus mediciones, ya que los barcos en movimiento y las mediciones precisas no se llevan demasiado bien.

Sin desesperarse, cartografió la costa de Madagascar y, una vez firmada la paz entre Inglaterra y Francia, continuó su rumbo hacia la India, ya que aún tenía 1 año por delante para el siguiente tránsito.

Y así fue, llegó a su destino con tiempo más que de sobra para construir un pequeño observatorio y probar todos sus equipos de medición.

Los días previos al tránsito eran espectaculares, cielos completamente libres de nubes… hasta el día del tránsito, que una nube eclipsó el sol y no pudo hacer sus tan ansiadas mediciones.

Derrotado, pone rumbo a Francia, pero antes de coger el buque que lo llevaría de regreso a su tierra contrae disentería, lo que le obliga a retrasar su regreso un año.

Tras estas pequeñas calamidades llega a Francia y descubre que lo habían dado por muerto, su mujer se había vuelto a casar, sus hijos habían dilapidado su pequeña fortuna y le habían retirado su posición el la Academia Real de las Ciencias.

Luis XIV visita la academia de las ciencias

Tras litigarlo, consiguió recuperar su estatus en la Academia Real de las Ciencias y volver a casarse con una joven llamada Marie Michele Andre Potier, para vivir durante 20 años y hasta el final de sus días en el Observatorio Real de París donde, entre otras cosas, descubrió la Nebulosa de la Laguna (M8), la galaxia elíptica hoy conocida como M32 y los cúmulos abiertos M36 y M38.

Y tras esta suerte de infortunios resolveré el post con la distancia al Sol, que es lo que todos venís buscando.

El fuerte que construyó la tripulación del Endevour, capitaneado por James Cook

La medición más exacta del tránsito vino de la mano de James Cook, Charles Green y Daniel Solander, estos pudieron observar este tránsito venusiano desde la comodidad de un soleado cerro de Tahití, al abrigo de un fuerte que pudieron construir y desde su observatorio. Me los imagino en el equivalente a las tumbonas de hoy en día con su piña colada, desconocedores de las penurias de Le Gentil.

Gracias a sus mediciones se pudo saber que la tierra estaba a 149.59 millones de kms. Y con la tecnología de la que disponemos hoy en día sabemos que la distancia media entre el Sol y la Tierra es de 149,597870700 millones de kms.

Y si quieres disfrutar de nuestro Sol sin disentería, guerras, ni penurias y desde la comodidad de la ciudad, no olvides pasarte por alguna de nuestras actividades solares: https://astroaficion.com/producto/observacion-solar/

Mario F. López

Mario F. López

Más de 15 años de afición por la astronomía lo han convertido en todo un océano de conocimiento, una biblia de la astronomía. Puedes preguntar lo que quieras, Mario seguro que lo sabe. Además, es el encargado de los contenidos educativos y online.

One Comment

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.