Carrito

En el mercado existen multitud de productos que nos pueden ayudar a aislar nuestro observatorio. Podemos encontrar desde manta cerámica, lana de roca o el típico poliestireno.

¿Aislar o no aislar?

Esta es una pregunta que todos nos hemos hecho en alguna ocasión y que no tiene una respuesta sencilla.

¿Inercia térmica?

La inercia térmica es un factor que debemos tomar en cuenta a la hora de planificar nuestro observatorio. Ésta consiste en la propiedad que tienen los materiales a la hora de almacenar calor y cómo lo conducen. Es decir, por un lado un volumen determinado de un material determinado tendrá una capacidad determinada de almacenar una cierta cantidad de calor en su interior. Y por otro lado, ese mismo volumen de material tiene una capacidad determinada de conducir el calor. Para simplificar, la inercia térmica es lo que tarda el material en adaptarse a una nueva temperatura partiendo de otra diferente. Como astrónomos aficionados hemos podido observar en más de una ocasión las corrientes térmicas dentro de un telescopio provocadas por el calor que “emana” del espejo primario a medida que se aclimata a la temperatura ambiente:

Este es un ejemplo típico de una corriente interna de un S/C. Podemos ver perfectamente cómo tiene una especie de espícula en dirección vertical provocada por la refracción de la luz al atravesar esa corriente cálida. Esto mismo puede ocurrir dentro del observatorio debido a la inercia térmica de los materiales empleados. Por eso es muy importante la elección de los materiales a la hora de construir nuestro observatorio.

Generalmente vamos a buscar la menor inercia térmica en los materiales para que, de esta forma, se aclimaten rápidamente a la temperatura ambiente y las corrientes convectivas dentro del observatorio sean las mínimas posibles. Por ejemplo, una cúpula no la pintaremos nunca de negro porque de esta manera absorbería mucho calor durante el día que iría disipándose a lo largo de la noche generando corrientes convectivas.

Planificación

A la hora de planificar nuestro observatorio vamos a tener que tener en cuenta varios factores, entre los que vamos a destacar dos:

  • Humedad. Nos hemos encontrado con que se han construido observatorios al lado de un riachuelo, metidos en un valle… Os podéis imaginar los problemas de humedad que ello conlleva y la inversión que implican los deshumidificadores, cambios continuos de los desecantes para las cámaras, cintas calefactoras, posible corrosión de los herrajes, y un largo etc.
  • Temperatura. Veamos dos climas opuestos.

Suecia

Arabia Saudí

En los ejemplos superiores podemos ver perfectamente que los requisitos a la hora de construir nuestro observatorio son diametralmente opuestos. En un caso vamos a proteger el equipo frente a la helada y las precipitaciones y en el otro caso vamos a protegerlo frente a las altas temperaturas. Por eso es muy importante la elección de materiales como pueden ser los aislantes.

Conclusión

En latitudes intermedias, con climas intermedios, como los que podemos encontrar en la península ibérica, nos vamos a centrar en aislar lo mejor posible nuestra sala de control o “sala caliente” para nuestro confort y poder estar cómodos durante las largas noches de observación.

En cuanto a la sala de óptica, el lugar que aloja todo el equipamiento astronómico, vamos a intentar utilizar materiales con la menor inercia térmica que podamos como puede ser el aluminio o la fibra de vidrio. Aunque el contrachapado fenólico tambien puede ser un gran aliado. Además, el exterior de nuestro observatorio se tratará con óxido de titanio, es decir, pintura blanca de toda la vida; y para los más sibaritas, aluminio o acero inoxidable pulido a espejo, emulando el Delorean de Marty.

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