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Una búsqueda rápida en internet te hará darte cuenta de que existen multitud de empresas que se dedican a poner nombres a estrellas por un precio que oscila entre 20 y 200€. Si alguna vez has pensado en regalar una estrella, tienes que leerte este artículo. A fin de cuentas, estas empresas tan solo están vendiendo un trozo de papel decorativo y una anotación en un registro privado de la compañía. Pero no, nadie puede ser el dueño de una estrella.

Las estrellas, Patrimonio de la Humanidad

Desde el comienzo de la exploración espacial por rusos y americanos, se puso de manifiesto la necesidad de regular las actividades en el espacio. Así, en 1959, la Asamblea General de Naciones Unidas creó en 1959 el Comité para los Usos Pacíficos del Espacio Exterior (COPOUS por sus siglas en inglés). De todos los tratados creados desde entonces, el más importante es el Tratado del Espacio Exterior (OST, “Outer Space Treaty”) que entró en vigor en 1967. Desde entonces y hasta 2015, 103 países han ratificado el acuerdo y 89 países estaban a la espera de hacerlo.

En este tratado se establece que todas las actividades del espacio deberán regirse por la Ley Internacional, que establece el libre acceso al espacio y a todos los objetos celestes. Sin embargo, a la vez que se permite el libre acceso, el Tratado recoge que los objetos celestes no podrán ser reclamados por ningún estado o individuo. De esta manera, se entiende que todos los astros son propiedad conjunta de toda la humanidad y no podrán ser reclamados en propiedad ni vendidos.

Además de esto, el Tratado establece que en el espacio solo podrán desarrollarse actividades pacíficas, no se podrá contaminar y que los gobiernos de cada estado serán responsables de las actividades de sus compañías.

Solo la UAI puede poner nombre a las estrellas

Hasta ahora hemos aclarado que nadie puede poseer o comerciar con los objetos celestes. Pero, ¿y ponerles nombres? Aquí es donde entra la Unión Astronómica Internacional (UAI), que es el único organismo capaz de poner nombre a un cuerpo celeste.

regalar una estrella
Comprando estrellas – Ramiro Zardoya

De los cientos de millones de estrellas conocidas, solo son visibles a simple vista cerca de 6.000. Sin embargo, solo alrededor de 330 tienen nombres propios. La mayoría de las estrellas tienen nombres árabes (Albireo o Aldebarán), latinos (Bellatrix o Polaris) o griegos (Antares). Así, es muy difícil actualmente poner nombres nuevos a las estrellas. Tan solo, en ocasiones excepcionales, se establecen nuevas denominaciones como ocurrió con la estrella Cervantes, bautizada en 2015 por la UAI a través de una votación internacional. Por tanto, queda claro que el un único organismo capaz de gestionar y modificar la lista de nombres de estrellas es la UAI. De hecho, ellos mismos explican en su web que no es posible comprar una estrella ni ponerle nombre, por mucho que haya empresas que se dediquen a ello.

Tengan o no un nombre propio, todas las estrellas cuentan con su nombre de catálogo, es decir, todas están clasificadas unívocamente en catálogos estelares. Las empresas que “venden” nombres de estrellas tan solo registran el nombre por el que tú has pagado en un libro privado editado por ellos mismos. Evidentemente, este libro carece de ninguna validez científica y nadie va a utilizar jamás el nombre que tú le pongas a una estrella. Lo único que vas a tener es un papel con un título de propiedad ficticio.

No podrás encontrar “tu estrella”

Muchas veces, vienen personas a nuestras actividades que quieren que les ayudemos a localizar su estrella y observarla a través del telescopio. Es complicado quitar la ilusión a una persona que se ha gastado un dinero en algo que no tiene ningún valor. Y mucho más difícil es que reconozcan que han sido víctimas de una estafa. Pero, por desgracia, por mucho que queramos suavizar las cosas e intentar enseñarles “su estrella” es algo realmente difícil.

Observando el cielo con telescopio

Las estrellas más brillantes ya cuentan con su nombre oficial, por lo que estas empresas se dedican a “nombrar” estrellas muy débiles que difícilmente son visibles a ojo desnudo. Incluso desde un cielo completamente oscuro, una persona normal no va a ser capaz de localizar su estrella. Tan solo con telescopios avanzados con monturas computerizadas y con unas coordenadas precisas puede que consigas localizar la estrella. Pero probablemente su imagen te decepcione, ya que será un puntito muy débil entre muchos otros.

Quizá lo más sencillo para localizar una estrella sea recurrir a software específico como WorldWide Telescope o bases de datos especializadas como Simbad, pero no esperes que aparezca la estrella marcada con el nombre que tú has elegido.

Regalar astronomía

Si quieres tener un detalle bonito y regalar algo astronómico existen otras opciones. ¿Has pensado en compartir con esa persona una noche de observación astronómica, regalarle un curso de astronomía o visitar un planetario o un observatorio astronómico? Seguro que esa persona disfruta mucho más compartiendo una experiencia astronómica contigo. O si quieres completar el regalo con algo físico, también puedes regalar un meteorito auténtico. En muchas de nuestras actividades podrás ver y tocar auténticos meteoritos provenientes de la formación del Sistema Solar. Y, en ocasiones, también ofrecemos la posibilidad de llevarte contigo un trocito de una de estas rocas espaciales. A fin de cuentas, una experiencia compartida tendrá un gran valor sentimental y un meteorito un gran valor científico. De esta manera, seguro que triunfas con el regalo.

meteoritos-regalo-AstroAficion
Meteorito auténtico para regalo
Roberto Bravo

Roberto Bravo

Astrónomo de afición y emprendedor de profesión. Paciencia, ganas y un puntito de locura han sido necesarias para desarrollar este proyecto desde sus inicios en 2009. Más de diez años después, continúo con aún más fuerza esta preciosa andadura.

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