Carrito

Desde que el 4 de octubre de 1957 la unión soviética lanzara al espacio el Sputnik 1, el primer satélite artificial puesto en órbita, la humanidad ha enviado al espacio una inmensidad de satélites, naves y otros aparatos. La mayoría de ellos ya están en desuso pero no han vuelto a la Tierra. Se estima que hay unas 8.000 toneladas de desechos espaciales orbitando alrededor de nuestro planeta. Lo que conocemos como basura espacial. 

En concreto, las agencias espaciales tienen detectados 29.000 objetos de más de 10 centímetros de tamaño y más de un millón de fragmentos pequeños que resulta casi imposible detectar y seguir. (Datos de la  Agencia Espacial Europea. )

La basura espacial supone un grave peligro para la Tierra, cualquier fragmento es susceptible de impactar con otro y cambiar su órbita hacia nuestra atmosfera, de impactar contra algún satélite en uso o, lo más peligroso, o dañar ISS poniendo en riesgo la vida de los astronautas que habitan en su interior.

Basura espacial, un problema creciente

El continuo envío de tecnología al exterior de nuestro planeta y por consiguiente, el aumento exponencial de la basura espacial ha despertado las alarmas de los investigadores que consideran un riesgo  inminente para la Tierra si no se toman medidas. Por ello, las agencias están dedicando distintos programas a la investigación de la basura espacial.

Gráfico elaborado por EL PAIS con fuentes de la NASA y la ESA

 

El ingeniero Jyri Kuusela de la ESA ha clasificado estos objetos en aproximadamente los siguientes tipos.

  • Naves operativas : 7%
  • Naves obsoletas: 22%
  • Restos de cohetes: 17%
  • Objetos relacionados con las misiones 13%
  • Otros fragmentos: 41%

Para saber más: Consulta el Proyecto de Basura Espacial en el IAC

 

Proyecto Stuff in Space

Para hacernos una idea visual de la gran cantidad de basura que flota sobre nuestras cabezas, el programador James Yoder ha creado una simulación virtual que muestra los datos reales (Extraídos del sitio Space Track del Departamento de Defensa de EE.UU.) de cada uno de los objetos y fragmentos y su posición.

Stuff in Space, que es como se llama el proyecto, muestra la Tierra rodeada de varios puntos. Los rojos son satélites, los grises escombros y los azules cuerpos de cohetes descartados. 

En la simulación también apreciamos las distintas órbitas a las que se sitúan los objetos.

  • Baja altitud: LEO (Low Earth Orbit) hasta hasta  ±  2.000 Km. Acoge a la mayoría de esta chatarra espacial. En esta órbita también se encuentran los satélites que mapean el planeta para la agricultura o la observación del cambio climático. También en esta órbita, a unos 400 km, se encuentra la ISS. Aquí la basura espacial se mueve en torno a los 7 u 8 km por segundo.
  • Geoestacionarios: GEO (Geostationary Earth Orbit) sobre paralelo 0º a ±  35.785 Km, es la órbita más usada para satélites del mismo nombre, los geoestacionarios, dedicados principalmente a las telecomunicaciones.

Para saber más:

Impactos inebitables

La Oficina del Programa de Escombros Orbitales de la NASA ha retistrado en los últimos años una media de una pieza de basura espacial caída en la Tierra cada día. Al año la cifra aumenta a entre 50 y 100 toneladas.

La mayoría de las veces caen en el mar o en zonas poco habitadas sin producir ningún tipo de daño para la vida humana (No así para la fauna o la flora del lugar). Sin embargo, en 2015 se detectaron en un plazo de dos semanas varios impactos de objetos metálicos caídos del cielo en distintos puntos de la región de Murcia y Alicante.

Para saber más: Lluvia de chatarra: 100 toneladas de basura espacial caen al año en la Tierra. 

Servicio de limpieza

Ante este panorama la pregunta que se plantea todo el mundo es bastante obvia ¿Se puede recoger de forma segura esa basura espacial antes de que provoque un problema?

Sin duda todas las agencias espaciales tienen este problema muy presente y están dedicando muchos recursos para descubrir la forma más adecuada de recoger la basura espacial. La ESA tiene un proyecto, el E- Deorbit , que consistirá en un pequeño satélite que lanzará una red para atrapar la basura espacial e intentar traerla de vuelta de forma segura.

Conoce más sobre este proyecto en el siguiente vídeo. Por desgracia, no dispone del financiamiento necesario para que se pueda desarrollar en la actualidad.

Vigilancia espacial

Desde hace semanas tenía planificado publicar hoy este artículo sobre la basura espacial pero, casualmente, hoy este tema está también en todos los medios de comunicación.

El Ejército del Aire creará un centro de vigilancia de lo que han denominado “amenazas espaciales”, refiriéndose a estos fragmentos de basura espacial. Esta noticia llega después del anuncio del Pentágono de la creación de una Fuerza Espacial dedicada a estos mismos fines.

Radar de vigilancia espacial en la base de Morón de la Frontera (Sevilla).

El COVE (Centro de Opreaciones de Vigilancia Epacial), entrará en funcionamiento el próximo año desde Morón de la Frontera (Sevilla). Uno de sus principales objetivos será la observación, detección, análisis y catalogación de los objetos que orbitan alrededor de la Tierra.

Para saber más: Artículo de El País sobre el centro COVE

Una solución urgente

Por ahora, a pesar de los esfuerzos, todos los proyectos se han basado en la observación, necesitamos que proyectos como E- Deorbit  salgan adelante o, en los próximos años, tendremos algún problema serio con algún fragmento.

Un saludo para todos y todas, nos vemos en las redes. Sed felices.

Saray de la Hoz

Saray de la Hoz

Experta en comunicación y divulgación. No hay un solo rincón de internet que se le escape. Las redes sociales y los medios online son su hábitat; la astronomía su pasión.

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